viernes, 20 de marzo de 2015

Dia Internacional de la Narración Oral

El 20 de marzo es mí día. Sí, me lo pido. 
Hoy me he despertado para celebrar mi día, el día Internacional de la Narración Oral. 
Mi oficio, mi pasión se celebra hoy. 
Pero, además, llega la primavera, tenemos un eclipse de sol y, aunque no soy muy de santos, resulta que también es Santa Sandra. Anda que... y mi padre que tuvo que ponerme además de Sandra el santo del día que nací porque en el Registro le dijeron que Sandra no era cristiano. Da para otro cuento. 


Es importante que hoy le demos visibilidad a este oficio y hay programados muchos actos por todo el territorio para celebrarlo. Yo lo he hecho esta mañana ya con un texto que recogí hace siete años en Bailo. Pilar, con 78 años, me contaba cómo de pequeña su padre les explicaba muchas veces un eclipse de sol que vivió siendo niño. 
Os dejo aquí el texto:

[El eclipse de sol].
Hubo un eclipse de sol. Que entonces nadie sabía nada, porque como no había periódicos, ni había radios, ni nada... Y mi padre con su padre, estaban en un corral que tenían. Y estaban haciendo vencejos, y dice que de repente se quedó oscuro completamente. ¡Y bueno, un miedo que pa qué!
Y las gallinas, que entonces se criaban estaban por ahí… dice, que iban todas locas, cada una que no acertaba a ir a su corral. Un miedo todos… porque dice que se quedo a oscuras. Que no sabían ni qué era eclipse ni de qué era.
Sería un eclipse total o eso. Te digo yo que lo contó él, que entonces él sería crío. Y murió hace ya 15 años de 92 años.



Así me gusta celebrar mi día, con las fuentes de donde bebo, de las que me enseñan a crecer, de las que son pura oralidad. 
Por la tarde seguiré celebrándolo.  Hoy iré a Estadilla con mis palabras, con la narración oral en el bolsillo y con Alodia como compañera. 

No hay mejor manera, todos a celebrarlo. 
Seguro que cerquita tienes a algún cuentista.

viernes, 6 de marzo de 2015

La mano verde en el CEIP Montecorona

El viernes pasado fue la presentación de mi nuevo cuento La mano verde ilustrado por Rosa Mai y editado por Editorial Sin Cabeza.
Tuve una suerte increíble porque como maestro de ceremonias me acompañó en este día tan importante un gran amigo, Iñaki Lasaosa. 
Iñaki me sorprendió y me emocionó mucho con la presentación que hizo del cuento. Nos trajo unas manos verdes increíbles y sus palabras me llegaron al corazón. 




Pero es que además, Iñaki, que es un maestro increíble, me trajo un regalito. Sus niños de cinco años habían escuchado por la mañana el cuento y después me mandaron un mensaje que me alegró toda la mañana. Por supuesto, yo les contesté y les dije: Llamar a la mano verde: "Mano verde, mano verde, ¿dónde estás?"
Lo más maravilloso es que haya maestros como Iñaki que decidan dedicar un ratito de sus clases para hacer disfrutar a los niños, y de paso, a los demás. 
Mirad que cosa más bonita me hicieron en la clase de los CABALLOS de Iñaki, cada uno dibujó donde estaba la mano verde. 


video

Por la noche disfruté un montón de mi cuento especial hecho por los CABALLOS. Me fui a dormir con una gran sonrisa en el corazón. 
Pero es que hoy me han vuelto a sorprender los fantásticos niños y niñas del Montecorona porque me ha enviado esta foto de la clase de las MARIPOSAS con su profesora Pilar.También han leído La mano verde, fijaros que montón de manos verdes han hecho y además, han dibujado también a sus personajes.



Muchísimas gracias a todos, que maestros más increíbles tienen en el Montecorona. Suertudos ellos y suertuda yo.


lunes, 2 de marzo de 2015

La mano verde

La  mano verde es un cuento tradicional recogido en Adahuesca, uno de los pueblos que participaron en el proyecto de Recopilación de Tradición Oral en el Somontano occidental de Barbastro y que vio la luz en la publicación La Sombra del olvido II del Instituto de Estudios Altoaragoneses. Junto con Nereida Muñoz y Estela Puyuelo nos embarcamos en este trabajo de recopilación donde encontramos y recogimos numerosas tradiciones, leyendas, refranes, adivinanzas, romances, juegos, y por supuesto, cuentos. 


Uno de esos cuentos fue La mano verde y desde hace años me acompaña en mis sesiones de cuentos. Poco a poco fue acomodándose a mi voz, a mis palabras y a mis manos, creciendo conmigo al mismo tiempo que yo crecía como cuentista. 
Son muchos los que lo han oído y muchos los que me ha preguntado donde comprarlo, pero esto no era posible, el cuento pertenecía a la tradición oral y no había ninguna versión del cuento ilustrada. Esta fue la razón por la que apostamos desde la Editorial Sin Cabeza por este cuento, por lo que gusta, por lo que cuenta, por lo que hace sentir al que lo oye. 




Después de mucho tiempo de trabajo por fín pasó de mis palabras al papel y el viernes pasó a vuestras manos. 
Ya podéis encontrarlo en las librerías. Un cuento redondo, con una estructura repetitiva y tradicional que ha quedado precioso con las ilustraciones delicadas y poderosas de Rosa Mai. 
Que gusto ponerle una cara tan bonita y un vestido tan especial a este cuento que tantas alegrías me ha dado.